Consecuencias del abuso sexual

Usualmente cuando escuchamos hablar de abuso sexual, nos imaginamos que la persona que comete estos delitos o acciones reprobables es un extraño o alguien que no conocemos, sin embargo, las estadísticas nos muestran lo contrario.

Datos del Centro de Prevención y Control de Enfermedades del gobierno federal (CDC), señalan que alrededor de 7,8 millones de mujeres, en los Estados Unidos, han sido violadas sexualmente por su pareja en algún momento de sus vidas, mientras que 201,394 fueron transgredidas sexualmente por su pareja cada año.

Por otro lado, la Academia Americana de Psiquiatría para Niños y Adolescentes indica que un total de 80 mil casos de abuso sexual en menores son reportados cada año y el número de casos sin reportar, aún es aún mayor. En la mayoría de las veces, los responsables de estos actos son familiares o conocidos.
Existen varias formas de abuso sexual:

  1. Cuando no hay consentimiento y la persona es obligada a tener relaciones sexuales, como por ejemplo una violación.
  2. El contacto físico no deseado, como el manoseo, a un adulto o menor.
  3. Exposición de los genitales, exhibicionismo.
  4. Obligar o exponer  a un menor a la pornografía.
  5. Hacer comentarios sexuales a un menor, o inclusive a un adulto cuando este rechaza dichos comentarios.
  6. El incesto.

El abuso sexual, ya sea por una violación o un acoso sexual, puede llevar a la víctima a buscar ayuda o los servicios de un profesional en salud mental. Muchas personas pueden estar en tratamiento por muchos años antes de revelar que fueron abusadas.

El miedo, la falta de apoyo familiar y el sistema pueden ser razones por la cual una persona no denuncie el acto, convirtiendo el abuso en un secreto.

Una violación sexual puede tener consecuencias devastadoras tanto física como sicológicamente.

El daño emocional puede quedar con la víctima por mucho tiempo. Muchos no recuerdan exactamente que sucedió y otros lo recuerdan de manera muy vaga, otros se sienten mal, desesperados, no pueden dormir o sufren de pesadillas, creen que el evento está sucediendo nuevamente (flashbacks), se pueden enojar con mucha facilidad, se sienten solos, culpables y tristes.

Esas personas pueden mostrar síntomas de lo que se conoce como ‘Trastorno de Estrés Postraumático’ (PTSD), que una enfermedad que necesita ser tratada.

Los niños con PTSD sufren tasas más altas de dificultad escolar, abuso de alcohol y/o drogas, depresión, trastornos del sueño e inclusive pueden tener hasta pensamientos suicidas.

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