Problemas sexuales y las consecuencias emocionales

Este es un tema del cual muchas personas no quieren hablar, especialmente los hombres, pero la realidad es que un gran número de individuos están experimentando disfunciones sexuales que muchas veces llevan a la persona a sentirse mal psicológicamente y emocionalmente.

Un problema común en individuos con dificultades sexuales es la disfunción eréctil. Para estas personas es sumamente difícil lograr o mantener una erección. Esto es muy común en individuos de edad avanzada o que tienen enfermedades como diabetes, problemas de próstata, enfermedades cardiacas, y otras condiciones médicas.

El estrés y la ansiedad pueden ser también factores claves que conllevan al hombre a no lograr una erección y consecuentemente creen no poder tener una vida sexual satisfactoria.  Como es de esperar, esto no solo es frustrante para el hombre; infortunadamente la pareja también sufre las consecuencias.

Existen varias formas de disfunción sexual. Un gran número de hombres sufren de pérdida de libido o deseo sexual y de eyaculación precoz. Esta última ocurre cuando la persona eyacula antes o en el momento en que comienza la relación sexual, un problema que puede ser sumamente frustrante para la pareja.

Otra clase de eyaculación que también puede traer consecuencias en la relación es la eyaculación retrógrada. En esta vemos como el fluido que va a ser eyaculado, en vez de salir a través de la uretra, como es lo normal, este se redirecciona hacia la vejiga. El esfínter de la vejiga se contrae y el semen va hacia la uretra por la menor presión.

La inhabilidad o dificultad para poder tener relaciones sexuales con la pareja se convierte en una pesadilla y muchos hombres inclusive experimentan episodios agudos de depresión. Esto afecta su auto-estima y hasta su dignidad.

Las relaciones interpersonales, especialmente con personas con las que se sienten atraídas, también sufren un deterioro significativo. Muchas veces la persona evita hablar del tema,  rehúsa aceptar que la situación le esta afectando y trata de distraerse con otras cosas.

Estudios señalan que una cantidad de hombres con disfunciones sexuales sufren de ansiedad, depresión, baja auto-estima y la disminución en su calidad de vida es evidente.

En general, estos individuos tienden a mantener sus sentimientos reprimidos y muy difícilmente expresan lo que realmente están padeciendo. Esto los lleva a estar emocionalmente distantes y tratan de evitar cualquier contacto físico con su pareja, si están en una relación.

Temen que cualquier afección física precipitará una petición o deseo sexual por parte de su pareja y el reconocer su incapacidad para lograr una erección produce una ansiedad aun mayor. Algunos se enfocan solamente en la capacidad que tienen para rendir sexualmente, lo cual los hace sentir fracasados y frustrados. Esto les ocupa gran parte de su energía mental y eventualmente los niveles de estrés se vuelven incontrolables. Buscar ayuda profesional para procesar estos sentimientos es algo que muy difícilmente logran hacer la mayoría de las veces.

Finalmente es importante anotar que para diagnosticar a un individuo con un desorden sexual es necesario llevar a cabo una evaluación minuciosa y analizar muy bien su historial de síntomas.

Poder identificar cual es el problema físico, psicológico o emocional que esta causando la disfunción sexual es sumamente importante. La evaluación de un urólogo, un endocrinólogo, un neurólogo o un experto en salud mental, es vital para poder determinar la causa del problema.

Si la persona se ha hecho los exámenes físicos pertinentes y no encuentra que la causa del desorden sexual es somática, es posible que necesite la ayuda de un profesional en salud mental para determinar si el origen de su enfermedad es psíquico.

Pero aún si las causas son netamente físicas y la persona esta experimentando estrés psicológico y emocional, es conveniente que reciba consejería profesional para procesar sus sentimientos.

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